Y despertando te das de cuenta,
de que nadie valora en nada tu existencia,
que nadie se da de cuenta de lo que eres,
o de quien eres,
que solamente les importa con quién andas,
la compañía de quien demandas,
solo te quieren por conveniencia,
y que tú estabas en la inocencia,
creyendo que eres importante,
y darte de cuenta que solo formas parte del mobiliario.
Solo me muevo para donde me lleva la marea,
pues nada más puedo hacer,
si no hago lo que quieren hacer simplemente desaparezco,
pues para ellos a este mundo no pertenezco,
a veces es un placer ser invisible,
pero otros es un suplicio indescriptible,
pues bien es cierto,
que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario