
Sentada sobre sus talones, sola y fría,
con especial tristeza escribía.
El verano le había pasado muy lento y tanto,
que cuando se quiso dar de cuenta todavía quedaba mucho rato.
Era un día de verano como otro cualquiera,
no sabía ni siquiera que hora era,
pero estaba tranquila, sosegada, escribiendo aquel relato,
mientras esperaba el sonido del teléfono tan esperado.
No era tristeza lo que sentía,
era algo parecido a la soledad y eso le resentía,
porque en realidad no estaba sola, solo era un espejismo,
pero era del tamaño de un gran abismo.
Necesitaba el calor de sus brazos,
sentir de nuevo el tacto de sus labios.
¿Qué era la distancia? Solo eso, distancia,
pero le dolía tener que esperar a la felicidad tan ansiada.
Pero entonces ella lo recordó, sabía por qué esperaba,
porque las cosas buenas tardan y al fin y al cabo, él la amaba.
Me he emocionado leyéndolo... ¡Es muy duro y da rabia! Y es díficil que los demás entiendan cómo es... En cambio, yo entiendo perfectamente de lo que hablas. Pero vale la pena, porque como la persona que quieres no hay otra, es única en el mundo.
ResponderEliminar>(T_T)>
EliminarGracias Sere, la verdad, solo hay que vivirlo para saberlo, porque hay gente que dice "tú lo tienes muy fácil" y/o "ya me gustaría a mí estar como tú" pero tener a alguien tan lejos, es duro y a la vez bonito, es perfecto pero a la vez imperfecto... La gente no lo entiende totalmente.
En fin, gracias por comentar y por leer preciosa. <3