lunes, 23 de enero de 2012

La Princesa y el Hechizo de la Burbuja

Había una vez,
en un reino un tanto alejado de todos los otros reinos,
una princesa de extremada belleza,
que no dejaba indiferente a todos los guerreros,
era bella,
pero en el reino habitaba una horrible bruja,
la cual envidiaba a la doncella,
y para que la joven no tuviese más belleza que la suya,
la encerró en una burbuja,
nadie la podría ver,
nadie podría detectar su dulzura,
ningún hombre podría enamorarse de ella,
pues nadie sabría de su existencia,
sus padres la olvidaron,
sus amigos nunca la conocieron,
y su amado nunca la llegó a amar,
no había cosa que más le doliera a la princesa,
no había cosa más dolorosa,
pero un día cuando se hallaba sollozando con la cabeza entre sus piernas,
alguien de su ensueño la quitó,
miró al frente y vio como un campesino la admiraba,
se acercaba poco a poco a ella,
de sus preciosos labios salían palabras susurradas,
que a la chica le hicieron dar vueltas la cabeza,
se despertó arropada en una cama,
el campesino la miraba,
se presentó como un mago,
y ella sabía que él era su última esperanza,
él le dijo que de ella se había enamorado,
y que era la más bella de las doncellas que había cortejado,
era tan guapo,
y era tan amable,
él le dijo que la sacaría de allí,
pero que casarse con él tendría,
y así lo hizo,
salió de aquel sitio,
todo el mundo la reconoció,
y ella le presentó a su mago como su futuro esposo,
se casaron en una noche de otoño,
y desde aquel día la bruja estaría gracias al mago en un eterno reposo.

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